No les diremos la procedencia de nuestro logotipo/símbolo, ni cómo ha llegado hasta nosotros. Les diremos, sin embargo, que la elección fue casual e instintiva.
Dos columnas representan un edificio en construcción: “para algunos”, el templo del Hombre a menudo representado en la Tradición por dos columnas, un Templo moral y espiritual, edificado cotidianamente por el trabajo, por el operar en las cosas y sobre uno mismo. Opera Magna, si hecha para dar. Pero éste, nuestro edificio, muestra una columna deteriorada, prácticamente destruida...
Nuestro trabajo cotidiano, a menudo, es sometido a dura prueba por los límites y las coyunturas, así como nuestra naturaleza humana, y ese “ser incompletos” nos recuerda la humildad de afirmar que nunca se ha alcanzado la perfección, llámese humana o laboral.
Pero, precisamente porque nuestra naturaleza es indomable y optimista, vemos erigirse sobre la columna de la izquierda (del corazón) o de la derecha (de la fuerza) un mítico volátil, el Fénix.
El Fénix renace siempre de sus cenizas, por tanto es símbolo de longevidad y renovación.
Carbi.pel con el proprio trabajo se integra en el proceso de la naturaleza (que a nuestros ojos permanece fantástica y simbólica), regenerando con el proprio trabajo las pieles y dándoles una nueva vida y belleza con un toque y una caricia.